Hay una nueva adicción entre los adolescentes. La
manera de vencerla está en los padres, más que en los jóvenes. No deje que se
hunda su hijo. Lea y actúa a tiempo.
Gastón tiene trece años y no se siente feliz, en
sus propias palabras: "Este mundo es una porquería y nada me hace
feliz". Se pasa horas dándole vueltas a cualquier problema por pequeño que
sea. Ha perdido el sentido del humor, vive amargado y se enoja por todo. Es muy
autoexigente todo el tiempo.
Si
falla en algo no se lo perdona y cada frustración es una fuente de estrés
inagotable. Ante cualquier problema se paraliza. No tiene fuerzas para ponerse
a estudiar. Vive desesperanzado, nada lo satisface y no tiene metas de ningún
tipo. Vive en una tensión constante y con múltiples contracturas musculares.
Tiene
una baja tolerancia a la frustración y, si algo lo frustra, se siente triste
todo el día. Su vida se ha tornado como un viejo tango, donde el tiempo pasado
fue mejor y vivir en el presente es una agonía. Vive encendido, el celular se
ha vuelto un miembro más de su cuerpo y su mundo ha dejado de ser real para
tornarse virtual.
Sí,
Gastón está desmotivado. En él, como con muchos otros adolescentes, la
desmotivación se ha tornado una adicción, porque sus familias, para no verlos
de ese modo, optan por darles lo que piden a cambio de estar menos tristes o
más motivados. El problema es que esto no soluciona las cosas de fondo por lo
que, a la larga, terminan nuevamente desmotivados y así el ciclo continúa. ¿Qué
les sucede?
Estos
adolescentes tienen algunas características en común: carecen de reglas, no
tienen límites claros, no tienen responsabilidades y pasan solos mucho tiempo,
tienen de todo. Si reconoce a su hijo en Gastón, por favor siga leyendo, a
continuación le doy algunos consejos para aplicar en su relación con su hijo
adolescente.
1. Abra el diálogo
1. Abra el diálogo
A
Gastón y a tantos adolescentes les falta conocer su motivación, qué es lo que
los hace felices y no limitarse a ver pasar la vida por la puerta de su
dormitorio. Es muy importante que su hijo tenga la necesidad de sentirse
satisfecho consigo mismo, sólo de ese modo la motivación se dirigirá hacia
algo, ya sea el aprendizaje, el trabajo, los vínculos. Para lograr esto cree un
entorno de confianza donde él pueda expresar sin miedo sus sentimientos y
emociones. No se apresure a decirle que "esas son ideas disparatadas".
Escuche con empatía y sin prejuicios.
Esta
pregunta anima a la reflexión, no limite sus respuestas, ni coarte su forma de
expresarse, permita que tu hijo exprese lo que tiene dentro de su corazón y le
cuente aquello que lo hace vibrar. Anímelo a ponerse metas para lograrlo.
Incluso cuando su hijo tenga un sueño que para usted no es factible, no lo
desmotive, ni le desanime, lo importante es que hay algo por lo cual él se
apasiona.
3. "¿Para qué quieres eso que quieres?"
3. "¿Para qué quieres eso que quieres?"
La
motivación no se puede imponer pero sí se puede descubrir. Quizás su hijo no
tenga muy claro qué es lo que quiere en un par de años para su vida, pero estoy
segura que ante la pregunta ¿Para qué quieres eso? en su respuesta demostrará
qué es lo que necesita para ser feliz: "Para ayudar a otros",
demuestra mucho de sí y de lo que le da significado a su vida.
Relee: Un adolescente que sirve es
alguien que cultiva la felicidad.
4. Ajuste el uso del tiempo y los espacios
4. Ajuste el uso del tiempo y los espacios
En
la adolescencia es fundamental que tengan tiempo para socializar, divertirse y
distenderse, pero es importante que el permiso para salir fuera de casa, las
horas frente al televisor, videos juegos, celular y tablet sean pautados. Como
regla promedio no debe superar las dos horas diarias. Del mismo modo fija
normas sobre las salidas en tiempo de clases. Muchas veces la desmotivación
surge por tener mucho tiempo libre.
5. Cumpla con las consecuencias
5. Cumpla con las consecuencias
En
vez de hablar de "castigos", dígale que por no cumplir con las reglas
del hogar, o con sus rutinas diarias habrá consecuencias de sus faltas: si no
estudió a la mañana, deberá hacerlo luego de almorzar, sin importar si a esa
misma hora dan su programa favorito y es el último capítulo; si no ordenó su
cuarto el jueves, lo deberá hacer antes que lleguen sus amigos el fin de
semana, aunque eso reduzca sus horas para divertirse. Este tipo de acciones
generará en su hijo el deseo de cumplir con sus obligaciones diarias.
6. Muestre interés por su vida
6. Muestre interés por su vida
Difícilmente
su hijo se sentirá motivado si usted no está presente en su vida. Cada día manténgase
involucrado en sus cosas, sus estudios, nuevas amistades, lugares donde fue y
aunque el sueño le venza, busca un tiempo para estar a solas con él y hacer
algo juntos.
La
desmotivación puede hundir a su hijo, si usted no interviene a tiempo. Que su
amor por su hijo y sus ganas de ayudarlo sean el motor para reforzar en él, las
ganas de darle sentido a su vida.
¡Léalo, vívalo, compártalo!
